Artículo presentado por Óscar Sierra en el congreso Velo-City'97 en el que se analiza la situación urbanística actual de Barcelona. Hoy en día el coche, a pesar de ser el responsable de la principal preocupación de los habitantes de la ciudad, es decir, el caos circulatorio, sólo supone la solucion para el transporte de una minoría. La extensión del uso del automóvil no parece, por lo tanto, el camino del futuro, y por ello el autor acaba afirmando que "Hoy, Barcelona duerme en el asiento trasero de un coche; mañana, quizás pedalee". La Barcelona del S. XIX soñaba con romper las murallas de su casco
antiguo y crecer de una forma ordenada. De ello se le daría encargo
al ingeniero Ildelfons Cerdà [1] quien desarrolló lo que
hoy se conoce como "L'EIXAMPLE" de Barcelona, obra capital para
entender la realidad actual de esta ciudad, la tercera más densamente
poblada del mundo, y sin la cual hoy, quizás no podríamos
hablar de las posibilidades reales de desarrollar un tejido de carriles
segregados para la bicicleta. Cerdà diseñó una ciudad
regida por las cuadrículas de sus calles, paralelas y perpendiculares
al mar y a la montaña, potenciando que la población pudiera
beneficiarse del hecho de vivir en ella, limitando las dificultades que
entrañaba la propia naturaleza de la ciudad; valga como ejemplo
la planificación de espacios verdes en mitad de las islas de casas,
o la de mercados, hospitales y escuelas. En sí buscaba la integración
del ser humano con la ciudad, reduciendo sus problemas y las diferencias
sociales; pero lo más significativo para nosotros lo encontramos
en la argumentación que de la movilidad peatonal hizo Ildelfons
Cerdà "Bajo ningún concepto debe ser menor de la concedida
al movimiento ecuestre y rodado". Con ello planteaba la multifuncionalidad
del uso de la calle, la cual nunca podía considerarse " simplemente
una carretera destinada a servir a las comunicaciones directas entre dos
puntos.
Barcelona ha visto cómo la especulación del suelo, por
un lado, y el mal llamado desarrollo industrial, por otro, han dado al
traste con la ideas conciliadoras y de progreso que Cerdà defendía.
La segregación en espacios unifuncionales ha sido la constante
en la planificación urbanística durante mucho tiempo; de
ahí, que la necesidad de utilizar medios de transporte para desplazarse
por ella, haya sido la primera cuestión a resolver en el quehacer
diario de los barceloneses. Así pues allí donde no llega
el transporte público o es deficitario, se hace necesario el privado.
En la década de los setenta, en plena crisis del petróleo,
cuando otros países europeos tomaban medidas para reducir el consumo
de energía (fomento del uso de la bicicleta, del transporte público
etc.), en Barcelona, al igual que en el resto del estado, se estimulaba
el uso del vehículo privado, desaparecían los últimos
tranvías y trolebuses y se potenciaba el transporte por carretera
en detrimento del ferrocarril. La ciudad ve como a pasos agigantados sus
calles se llenan de coches en perjuicio de los peatones, hasta tal punto
que hoy hay barrios en los que más del 60% del espacio viario está
reservado al automóvil. Barcelona, nacida de y para el hombre,
entre el mar y la montaña, ha visto cómo los aros olímpicos
se convertían en vías rápidas, y la llama de su espíritu
en leves pinceladas de libertad para peatones y ciclistas. En 1992 se
celebran los Juegos Olímpicos, lo que supuso un cambio en la concepción
de la ciudad. Se crean las rondas [2] con el fin de dar salida al caos
circulatorio, sacándolo del centro de la ciudad y liberando, teóricamente,
espacio para los peatones y ciclistas; se rehace toda la fachada marítima
abriendo Barcelona al mar, con la construcción de nuevos edificios
y calles, pero con poca presencia de infraestructura ciclista.
En 1997 la realidad ha venido a dar la razón a"Amics i Amigues
de la Bici": la reducción del tráfico que se observó
en la ciudad, en un primer momento, ha fomentado que muchos ciudadanos
que antes no utilizaban el coche lo hagan ahora. Las promesas realizadas
hasta la fecha sobre la construcción de carriles bici se han cumplido
de forma vaga, existe un cierto miedo a la hora de realizar una política
firme sobre el tema. Hoy Barcelona presenta una red de carriles para bicicleta
que va de los 50Km. a los 70Km., según quién los contabilice.
La realidad es que muy pocos de estos kilómetros lo son sobre calzada
y los menos lo son segregados (Calles Diputación, Consell de Cent
etc), no siempre respetados por los vehículos a motor. El resto
se configuran con la ocupación del espacio a los peatones (Avenida
Diagonal, Gran de Sant Andreu etc), o de los parques.
Algo está cambiando, pero todavía hoy un 25% de los ciudadanos
barceloneses ocupan el espacio del otro 75%, y se resisten a perder ese
supuesto privilegio que la sociedad de consumo les ha otorgado. Pero el
problema de fondo es otro, y se basa en los términos económicos
de Producción y Desarrollo, siendo sus pilares básicos la
producción de automóviles y la construcción. De hecho
si nos fijamos se habla de "Inversiones" en referencia a construcción
de autopistas, aeropuertos, trenes de alta velocidad, etc..Y de "Gastos",
cuando se refieren a transporte público, sanidad, educación
etc. Quizás tendríamos que reinventar el lenguaje y acuñar
el término "Deficitariamente rentable", o de cómo
un gasto público redunda en un beneficio social no cuantificado
y que supera con creces el déficit teórico que ello pueda
suponer para las arcas del erario público. Con unas pocas (aunque
de gran trascendencia) medidas, como el aumento del transporte público
en general, recuperación del tranvía, el fomento del uso
de la bicicleta (en escuelas, universidades y organismos públicos),
la creación de zonas de prioridad invertida y reducción
de la movilidad obligada, obtendríamos unos resultados más
que halagüeños. Por ejemplo, de forma directa, la reducción
del tráfico rodado, ahorro en el gasto de carburantes fósiles
y en el mantenimiento de las calzadas y de los elementos urbanos, de cuyo
deterioro es responsable directo la contaminación.
Por otro lado, a nivel social la disminución de la polución y de la contaminación acústica, redundaría a su vez en una disminución de las enfermedades alérgicas, respiratorias o las derivadas del estrés, lo cual supone a su vez un menor coste social y un menor absentismo laboral. Se recuperaría la calle como espacio lúdico y social en donde deambular y jugar por ella dejaría de ser un peligro. La bicicleta sería más segura, no sería necesario limitar su espacio en la calzada y se facilitarían miles de desplazamientos. Los transportes públicos de superficie verían aumentada su velocidad con lo cual fomentarían aún más su uso. Con todo ello se mejoraría la calidad de vida y la economía doméstica (si tenemos en cuenta que un coche de nueva adquisición y con pagos aplazados a cuatro años, incluyendo los gastos de mantenimiento, seguro, y parking, supone un dispendio de entre las 40.000 pts y las 80.000pts mensuales). Es hora de dejar de ser esos llamados "locos que van en bicicleta y que obstruyen la circulación", para dar paso a una forma de vida que nos permita vivirla con más serenidad, mayor seguridad y una mejor relación entre las personas, la ciudad y el medio ambiente; a fin de cuentas nosotros somos los constructores de nuestras cárceles y tenemos las llaves para abrirlas, si queremos. Hoy, Barcelona duerme en el asiento trasero de un coche, mañana, quizás pedalee. Notas: (1) Ildefons Cerdà: Ingeniero que vivió en el siglo pasado y al cual se debe la construcción de "L'Eixemple" (2) Rondas: Vías rápidas para coches, que circumbalan la ciudad. Amics de la Bici son miembros de la plataforma "Barcelona Estalvia Energia" (Barcelona ahorra energía) junto con diversas entidades ecologistas, sindicales, sociales y la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona. Esta plataforma presenta un frente común para hacer de Barcelona una ciudad sostenible, desde todos aquellos ámbitos que incidan en la vida de la ciudad y del ciudadano Óscar Sierra Ibáñez. Estudiante de Ciencias Empresariales. Trabaja en el Ferrocarril. Socio de "Amics de la Bici", también está vinculado al desarrollo de los carriles bici de Barcelona.
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