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¿Utopía? O un enfoque ciclista a la seguridad vial

Artículo presentado por Hildegard Resinger en el congreso Velo-City'97, donde se investigan los puntos débiles de la seguridad vial en España.

Los accidentes de tráfico son los causantes de miles de muertes anuales en nuestro país. Los más perjudicados son los jóvenes, para quienes dichos accidentes suponen la principal causa de mortalidad. Otro sector especialmente afectado son los más débiles, es decir, los peatones y los ciclistas.

Ante este panorama, las autoridades actúan aún con la mentalidad pro-automovilista, cuando las soluciones deberían dirigirse precisamente en la dirección contraria: el principio de protección de los miembros más vulnerables de una comunidad contra los peligros inherentes al uso masivo del automóvil debería establecer normas para un comportamiento más solidario y más respetuoso.


Introducción
Para hacernos una idea de la magnitud del problema de la seguridad vial, conviene tener presente algunos datos básicos:
Uno de cada tres jóvenes catalanes tiene un familiar o amigo muerto en accidente de tráfico

En 1995, los accidentes de tráfico arrebataron la vida a 46.600 personas en la Unión Europea [1].
En España hubo 5.751 muertes en accidentes de tráfico en el mismo año [2].
Los accidentes de tráfico han adquirido unas dimensiones epidémicas que superan a la mayoría de los problemas sanitarios de los últimos 25 años en España [3].
Uno de cada tres jóvenes catalanes tiene un familiar o amigo muerto en accidente de tráfico [4] .
La primera causa de mortalidad de los jóvenes hasta los 29 años son los accidentes de tráfico [5]. Este colectivo tiene más del doble de probabilidades de morir en la carretera que el resto de la población [6].
Uno de cada tres jóvenes conductores ha estado involucrado en un accidente de tráfico, y más de la mitad admiten ir por autopista a más de 130 km/h [7].
Una reducción de la velocidad en 5 km/h supondría un 25 % menos de mortalidad [8].
En España, la mayoría de accidentes de ciclistas suceden los fines de semana, con buen tiempo, en tramos rectos de carreteras anchas, por colisión con un turismo, sin que el o la ciclista haya cometido una infracción de las normas de circulación [9]
Los/as ciclistas cometen menos infracciones de las normas de tráfico que los/as automovilistas (Tabla 1).
El colectivo que sufre más de las consecuencias de los accidentes de tráfico son los/as peatones (Tabla 2).
Entre éstos/as, casi la mitad de las personas accidentadas son menores de 14 años o mayores de 65 años [10].
Tabla 1. Principales infracciones de los/as conductores/as de bicicletas y turismos involucradas en accidentes con víctimas en España en 1995 [11].
Conductores/as: total

1.243

42.499

1.918

45.137

   

Bicicleta

Turismo

Bicicleta

Turismo

Infracciones más frecuentes*

En carretera

En ciudad

   

%

%

%

%

Velocidad: Ninguna infracción

943

76,0

24.298

57,2

1.131

58,9

21.743

48,2

Restantes: Ninguna infracción

571

46,0

18.212

42,9

765

39,8

19.465

43,1

  Distracción

152

12,3

9.056

21,3

292

15,2

6.100

13,5

  No respetar semáforo        

98

5,1

2.511

5,6

  No resp. Ceda el Paso            

2.536

5,6

  Invadir sentido contrario    

2.455

5,8

       
  Giro incorrecto

100

8

           
Total Sin infracción alguna

442

35,6

13.081

30,8

495

25,8

11.332

25,1

* Nota: Este cuadro comparativo parcial muestra los porcentajes de conductores sin infracción de velocidad, sin infracción de otro tipo en el momento del accidente, así como las infracciones no relacionadas con la velocidad que destacan por su frecuencia.

Tabla 2. Víctimas de los accidentes de tráfico en España en 1995 [12].
 

Carretera: 37.217 accidentes con víctimas

Ciudad: 46.369 accidentes con víctimas

 

Ocupantes de

   

Ocupantes de

   
 

bicicletas/ciclos

otros vehículos

Peatones

bicicletas/ciclos

otros vehículos

Peatones

Víctimas

%

%

%

%

%

%

Muertos

97

8

4.096

6,5

520

23,3

26

1,5

532

1,1

480

4,1

Heridos*

1.114

92,0

59.229

93,5

1.708

76,7

1.714

98,5

46.450

98,9

11.217

95,9

Total

1.211

100

63.325

100

2.228

100

1.740

100

46.982

100

11.697

100

* Nota: Es interesante observar que, para el año anterior, la Dirección General de Tráfico habla de un número similar, 117.000 heridos, mientras otras fuentes destacan a más de medio millón de personas que precisaron de asistencia sanitaria tras sufrir un accidente de tráfico [13].

La situación actual en España

Lejos de considerar la bicicleta como un objeto de utilidad pública merecedora de todo tipo de protección y fomento por parte del legislador, aún se perpetúa aquí la perspectiva automovilística. Los/as usuarios/as no motorizados/as de las vías públicas - peatones y ciclistas - son relegados/as a un segundo término con derechos cada vez más restringidos y la obligación omnipresente de "no obstaculizar" el tráfico motorizado.

Los usuarios/as no motorizados son relegados/as a un segundo término, con derechos cada vez más restringidos.

Cuando, en 1992, entró en vigor el Reglamento General de Circulación [14], la Coordinadora estatal en defensa de la bicicleta, ConBici, manifestó su inquietud en un catálogo de 37 preguntas enviadas a la Dirección General de Tráfico. La respuesta obtenida por la misma [15] incluye

argumentos circulares (del tipo: "La infracción es grave porque el artículo ... de la Ley considera infracciones graves ..."),
contradicciones al texto articulado (p. ej. afirmando que la señal que, según el citado Reglamento, obliga a "los conductores de ciclos y ciclomotores" sirve para señalizar un carril "reservado para bicicletas")...
y perlas como "los intereses particulares deben ceder ante los intereses generales" (cuando se trata de dar aún más espacio a los coches quitando el de las bicicletas)
O, para justificar la limitación de la velocidad de las bicicletas en 40 km/h, "es congruente con la limitación ... que se impone a los ciclomotores que tampoco tienen la consideración de vehículos de motor ...". Tampoco la tienen los carros de burro;
Y si hay instrucciones absolutamente restrictivas para los/as peatones en el Reglamento es porque "alguna norma ha de existir".

Algunas de nuestras preocupaciones fueron recogidas en las recomendaciones del informe de la Ponencia del Congreso sobre accidentes ciclistas y su prevención [16], aunque, en general, éste presenta una excesiva orientación en el uso deportivo de la bicicleta. Otras recomendaciones de dicha Ponencia, p. ej. la obligatoriedad del casco y la prohibición de la circulación nocturna, han sido motivo para que, desde España y toda Europa se dirijan numerosas cartas al Ministerio de Interior, la Dirección General de Tráfico, la Oficina Nacional de Turismo y otras autoridades, pidiendo que no se adopten medidas en el sentido de dichas recomendaciones. En cuanto a los derechos de las personas que se desplazan a pie, la legislación española que regula actualmente el uso de las vías públicas [17] tan sólo los considera marginalmente y siempre en posición subordinada:

"Como regla general, y siempre que sus trayectorias se corten, los conductores tienen prioridad de paso ... respecto a los peatones ... " (Art. 64), "... salvo en los siguientes casos: a) en los pasos de peatones debidamente señalizados ..." (Art. 65.1). En éstos, los peatones, "... aunque tienen preferencia, sólo deben penetrar en la calzada cuando la distancia y la velocidad de los vehículos que se aproximan permiten hacerlo con seguridad" (Art. 124.1c).

  Los límites de velocidad se violan cada vez más, y las autoridades no aplican el rigor necesario para acabar con estas infracciones  

Este enfoque de la legislación va parejo con las innovaciones técnicas de los vehículos que aumentan la seguridad de sus pasajeros/as. La sensación de seguridad, propagada publicitariamente, induce a los conductores (mucho menos a las conductoras [18]) a descuidarse y/o adoptar un comportamiento más arriesgado, y a circular con una velocidad más alta, frecuentemente por encima de lo permitido. Los instrumentos de control de la velocidad de los que disponen las autoridades son insuficientes o no se aplican con rigor. El número y la gravedad de los accidentes aumenta con la velocidad, lo cual significa que el riesgo para los otros partícipes del tráfico también aumenta. El presente trabajo no pretende entrar en detalles de cómo incrementar sintomáticamente la seguridad vial de los y las ciclistas, discutiendo la conveniencia de mezclar la bicicleta con los otros vehículos o con los/as viandantes, o la de imponer o no una vestimenta especial o un casco a las personas que se desplacen en bicicleta. Las necesidades de seguridad vial de los/as ciclistas no se pueden resolver aisladamente de otros fenómenos sociales ni simplemente poniendo parches a los problemas más evidentes.

  Caminar o ir en bicicleta en sí no es peligroso ni arriesgado. El riesgo proviene de los automóviles.  

Hay que dejar claro que caminar o ir en bicicleta en sí no es peligroso [19]- ni arriesgado, añadiría. El riesgo que percibimos es externo, proviene de la presencia de los automóviles. Restringir y limitar la circulación no motorizada, como hace la actual legislación española en materia de tráfico, supone culpabilizar a las víctimas y dar la razón al agresor. El agresor, en nuestro caso, no es solamente la persona que conduce un vehículo de motor en las condiciones actuales. También lo es la Administración que no contrarresta la tendencia al alza de la movilidad obligada ni impone los medios técnicos y urbanísticos de control de la velocidad. Y también lo son la industria de los automóviles y de la construcción que propagan el mismo mensaje que antaño los nazis alemanes con su "coche popular" (Volkswagen) y su red de autopistas estatales: más coche y más carretera/autopista hacen más felices y más libres a las personas, erradicando "los últimos remanentes de pensamiento individualista" [20]. O, para citar el título sugestivo de un libro que acusa la situación de peligro para las personas, de contaminación ambiental y de injusticia social que comporta el uso indiscriminado del automóvil: "Esos asesinos que impunemente matan cada día a miles de personas: LOS AUTOMÓVILES" [21].

Conclusiones

Necesitamos un cambio valeroso en la orientación de la legislación de tráfico. Hay que volver al precepto básico de que los/as más vulnerables necesitan la protección contra aquellos/as que agreden su integridad física y desacatan su derecho a la movilidad. El respeto a los modos de transporte no motorizados y no contaminantes debería prevalecer sobre las supuestas necesidades de los automóviles que se generan y aumentan en la medida en que se proporciona facilidades a aquellos. La gestión de la demanda es una herramienta eficaz. También puede serlo en la gestión del tráfico y la seguridad vial. No es suficiente aplicar una corrección cosmética al problema.

Necesitamos un cambio valeroso en la orientación de la legislación, ya que los más vulnerables necesitan protección contra aquellos que agreden su integridad física. * El principio de protección de los miembros más vulnerables de una comunidad - las personas de corta y de avanzada edad y, en general, peatones y ciclistas - contra los peligros inherentes al uso masivo del automóvil debería establecer normas para un comportamiento más solidario y más respetuoso. Todos y todas deberíamos inscribirnos en una "sociedad protectora de la vida en las calles y carreteras".
* Actualmente, unas personas que probablemente no utilizan la bicicleta para nada son facultadas para legislar todos los aspectos de su uso en las vías públicas. Teóricamente la tienen en cuenta, pero su posición es comparable a la del Papa (con todos mis respetos) cuando prescribe la abstinencia sexual. Las personas y entidades que defienden activamente a los colectivos más vulnerables del tráfico (peatones y ciclistas) deberían tener voz y voto - y veto - en la legislación pertinente, para restablecer un concepto de movilidad a escala humana.
* Puesto que se le ha dado al hombre una máquina que supera su raciocinio (véase también H. Knoflacher [22]), se le debe proporcionar también los mecanismos de seguridad correspondientes. El viejo lema de los automovilistas alemanes "Vía libre para ciudadanos libres", que pretende justificar la velocidad sin límite, es una falacia que se paga demasiado caro. Por ello, la primera y principal tarea de todas y cada una de las autoridades competentes en materia de tráfico e infraestructuras debería ser la de obligar a una conducción atenta y moderada en vez de fomentar la distracción y el exceso de velocidad eliminando "obstáculos" como curvas y árboles. Igualmente, y como medida complementaria, todos los vehículos de motor deberían ser provistos de un limitador automático de la velocidad que no permita sobrepasar el límite autorizado.
* Es conocido que los jóvenes conductores ostentan al volante su "sentido autoafirmativo, exhibicionismo, amor al riesgo, inexperiencia", lo cual les lleva a tener considerablemente más accidentes que la media, concentrándose éstos fuera del tiempo laboral [23]. La consecuencia lógica sería no darles ningún permiso de conducir hasta los 25 o incluso los 29 años. Con esto, muchas familias se ahorrarían un gran sufrimiento, y el Estado se ahorraría una parte significativa de los nueve mil millones de pesetas al día que le cuestan los accidentes de tráfico (3,4 billones de pesetas al año, que equivalen a la octava parte del presupuesto de España [24]) . Podría invertir esta enorme suma en los medios de transporte más sostenibles, como el tren o la bicicleta.

¿Quién no conoce a nadie que haya sufrido directa o indirectamente las consecuencias de un accidente de tráfico? ¿Por cuánto tiempo más nos dejaremos intimidar por un artefacto llamado "automóvil"? La auto-movilidad, la capacidad de moverse por si mismo/a, es propia de los seres vivos, de las personas. Hemos de recuperarla.

Notas:

1. Consejo Europeo de Seguridad Vial, "El coste de los accidentes viarios y el precio de la seguridad", citado en: Felip Vivanco, El precio de los accidentes en España: 3,4 billones al año. La Vanguardia, 10-4-1997.
2. Dirección General de Tráfico, Ministerio de Justicia e Interior, Boletín informativo. Accidentes 1995. Boletín anual. Año XXXIV - Madrid.
3. A. Plasència i Torradach & J. Ferrando i Belart en: F. J. Álvarez González (coord.), Seguridad vial y medicina de tráfico. Masson. 1997.
4. Generalitat de Catalunya, Els joves i la seguretat viària. Enquesta d'opinió a 4.000 joves catalans d'edat compresa entre 14 i 35 anys. 1995.
5. T. Robledo de Dios & E. Gil López en: F. J. Álvarez González (coord.), Seguridad vial y medicina de tráfico. Masson. 1997.
6. Informe de la Comisión Europea, citado en: Ángel Calvo, Europa adopta un programa para reducir los accidentes de carretera un 16 % hasta el 2000. La Vanguardia, 10-4-1997.
7. Op. cit. nota 4.
8. Op. cit. nota 6.
9. Dirección General de Tráfico, Ministerio del Interior, "Dossier La seguridad de los ciclistas" en: Tráfico Nº 123, Mayo 1997.
10. Op. cit. nota 2.
11. Fuente de datos: Op. cit. nota 2.
12. Fuente de datos: Op. cit. nota 2.
13. Encuesta Nacional de Salud de 1994, citada en Op. cit. nota 3.
14. Reglamento General de Circulación para la aplicación y desarrollo del texto articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial (R 1990, 578 y 1653). B.O.E. Nº 27 del 31 de enero de 1992.
15. Carta del 15-1-1993, firmada por el Subdirector General de Asuntos Jurídicos de la Dirección General de Tráfico.
16. Aprobación por el Pleno del Congreso de los Diputados del texto aprobado por la Comisión de Educación y Cultura en base al informe de la Ponencia encargada de abordar el estudio y seguimiento de los accidentes de tráfico ocurridos en carretera por la práctica del ciclismo, sus causas y recomendaciones para la prevención y corrección de los mismos, haciéndola extensiva a otros elementos débiles del tráfico. Boletín Oficial de las Cortes Generales Nº 186 del 21 de diciembre de 1995. Madrid.
17. Ley sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial. B.O.E. 2 de marzo de 1990. Madrid.
18. T. Robledo de Dios & E. Gil López, así como J. Alonso Santos en Op. cit. nota 5.
19. Alfonso Sanz, Rodrigo Pérez Senderos & Tomás Fernández, La bicicleta en la ciudad. Ministerio de Fomento, 1996. Madrid.
20. Diversas citas en El automóvil y el Nacismo. Sin Prisas Nº 23, verano 1996.
21. Justo de la Cueva, Esos asesinos que impunemente matan cada día a miles de personas: Los automóviles. Sediciones 2. HIRU, 1996. Hondarribia. Existe versión on-line: Los coches, esos asesinos.
22. Hermann Knoflacher, "Ursachen für das Wachstum mechanischer Mobilität und seine Folgen" en: Rupert Riedl & Manuela Delpos (eds.) Die Ursachen des Wachstums. K&S, 1996. Viena.
23. Informe del Instituto Mapfre de Seguridad Vial 1996, citado en: La juventud es el grupo con más riesgo de accidente por fatiga, Diari de Sabadell, 6-2-1997.
24. Op. cit. nota 1.