Mucha historia, hermosos paisajes y un atisbo a la España del
blanco y negro. Estamos satisfechos del resultado . Ha resultado una gran mescolanza de: historia, ecología, "burocracia" y sobre todo mucha humanidad. Esta ruta ha sido escrita por Carlos (myrka@redestb.es). Jornada 1 Después de un largo viaje en tren, bien vale que dediquéis unas horas, si os es posible os aconsejo un día entero, a visitar Burgos. El casco antiguo de la ciudad es un conglomerado de obras de arte que no os debéis perder: la catedral, la casa del cordón (donde los reyes recibieron a Colón después de su segundo viaje a América), las diversas iglesias, el hospital del rey etc. Una de mis primeras sorpresas fue comprobar la "gran" cantidad de sacerdotes con sotana y todo lo que ello comporta... Si queréis comprobar "sensaciones diferentes" os aconsejo la catedral; evidentemente la entrada es libre, pero si optáis por pagar el "correspondiente" ticket, se os abrirán las puertas de algunos recintos "restringidos" entre ellos la nave central de la catedral, que delimitada por una artística reja, se os abrirá para que podáis visitar las sillerías del coro y las tumbas del Cid, mientras podéis deleitaros con la misma sensación que, supongo, deben tener los animales del zoo, cuando centenares de personas, que no pueden acceder al interior, os contemplan desde el otro lado de la reja. Cuando hayáis quedado "saciados" de cultura, os aconsejo un paseo por los márgenes del río; es una autentico vergel para las aves. En la ciudad no hay ningún problema para alojarse. En el centro encontrareis gran cantidad de pensiones, fondas y hoteles, además de restaurantes y bares de tapas. Si tenéis algún problema con las bicicletas existe una
tienda taller muy completa. La salida de Burgos se realiza a través de un espléndido carril-bici que bordea los márgenes del río hasta conduciros a la salida de la ciudad. Desde este punto un espléndido paisaje arbolado os conducirá hasta el cruce con la cartuja de Miraflores y el Monasterio de San Pedro de Cardeña (merece la pena apearse de la bicicleta para visitarlos). Desde aquí es un seguir de pequeños pueblos, sin demasiada infraestructura hotelera (en Quintanilla de las Viñas, y en el único bar en decenas de quilómetros, no nos quisieron hacer un simple bocadillo, ¡ y eran las 3 de la tarde de un domingo!) Al salir de Quintanilla, enlazareis con la carretera nacional que en perfecto estado, sin demasiado transito y con una suave pendiente os llevará hasta Hortigüela sin apenas tocar el pedal. Al llegar a Hortigüela os aconsejo el mesón "LA PARRILLA";
lo encontrareis al final del pueblo en la misma carretera. No es un tres
estrellas (ni siquiera tiene dos), pero en el trato os aseguro que supera
a muchos de los "estrellados"; en él he visto servir
algo de comer a las 11´30 de la noche. En cualquier momento os atenderán
(comida sencilla, ¡eso si!) y las habitaciones son estupendas
.
Y todo ello por un precio muy razonable. Además, guardar las bicicletas
nos supone ningún tipo de problema, os ofrecerán una casa
colindante para ello.
Jornada 3 Al salir de Hortigüela, debéis tomar una carretera secundaria con muy poco tránsito que, a los 12 Km., os llevará hasta Covarrubias. Vale la pena tomar unas horas de tiempo para visitar esta pequeña villa amurallada. Encontrareis, en el casco antiguo, y apenas cruzada la puerta de acceso al interior de las murallas, una oficina de turismo donde organizan visitas guiadas por la ciudad. Si os animáis a realizar el viaje en primavera, comprobareis como a partir de este punto es constante la presencia de cigüeñas en casi todos los campanarios . Hay pueblos donde se contabilizan hasta 14 ejemplares que, según nos contaron, llevan más de 20 años ocupando el mismo nido. El camino hasta Santo Domingo de Silos discurre por una carretera sumamente tranquila, con algún pequeño "repechón" y un paisaje ¡inmenso!. Según nos contaron, se está a punto de conceder el carácter de parque natural a toda esta zona. Santo Domingo de Silos es, en si, una pequeña villa dedicada por completo al turismo que se centra en torno a su ya "famoso" monasterio benedictino. El acceso al interior de la iglesia es libre, pero para acceder al claustro, biblioteca, farmacia y alguna que otra dependencia es preciso "pasar por caja". Los domingos y lunes se puede visitar el claustro de forma gratuita. A diferencia de otros monasterios, los oficios religiosos se realizan en público y, como no, salmodiados en gregoriano. Os aconsejo el Laudes a las 7,30 de la mañana. No existe ningún problema para encontrar alojamiento, hay varios hoteles y restaurantes. Si os apetece comer un excelente embutido os aconsejo el "mesón Tres Torres", excelente material pero no es barato. Para dormir lo hicimos en el "hostal Cruces": las habitaciones
están bien, el precio el habitual y la cena "pasable"
sin demasiada cantidad ni elaboración. No tuvimos ningún
problema con las bicicletas, nos dejaron una casa, a un par de calles
de distancia, donde guardarlas y, además, nos cedieron el uso de
la sala de calderas del hostal para poder secar nuestra ropa
. El
trato, excelente. A unos 2 Km. de Santo Domingo de Silos, se encuentra una de las "maravillas" del viaje: el desfiladero de La Yecla. Es una gran mole de piedra caliza que el agua ha ido erosionando hasta convertir su paso en un estrecho desfiladero, que en algunos puntos no supera los 2 m. de anchura. Para acceder a él, debéis seguir la carretera que se dirige a Espinosa y a los 2 Km. de St. Domingo llegareis a un túnel, excavado en la roca, de unos 100 m. de largo. En la misma boca del túnel, a mano izquierda, descienden unas escaleras que os llevarán al fondo del desfiladero, que podréis seguir sin problema, hay escalones, suelo de cemento y barandilla, para facilitaros el camino por los pasos aéreos hasta el final del túnel merece la pena bajar con la cámara de fotografiar. Al llegar a Espinosa de Cervera debéis tomar el camino forestal que, siempre en línea recta, os llevará hasta Arauzo de la miel. Cuando lleguéis a Espinosa os aconsejo que busquéis a alguien para que os indique el camino, (este se encuentra detrás de la iglesia siguiendo el pequeño riachuelo que cruza el pueblo). Tomarlo con calma, yo tuve que dar varias vueltas al pueblo antes de "coincidir" con alguien La pista cruza por unos bosques de pinares sumamente tranquilos (no se ve a nadie por los alrededores). No existe ningún rótulo que os indique la dirección, pero no supone ningún problema ¡ir siempre rectos!. Solamente os podéis complicar un poco al llegar a un cruce de caminos (a unos 6 Km. de Espinosa): el camino se divide en dos, izquierda y derecha debéis tomar el de la izquierda y, en cuando podáis, el primero que se os cruce a la derecha y llegáis a Arauzo de la Miel. De Arauzo os encamináis hacia Huerta del Rey y Espejón, por una carretera secundaria, tranquila, llana y casi recta. De Espejón a Hontoria hay unos 11 KM. que se inician con una buena cuesta que os acompañará durante unos 2 Km.; el resto es una espectacular bajada hasta Hontoria del Pinar. En Hontoria nos alojamos en el "Bar El Chato"; nos cedieron su garaje para las bicicletas; la comida y las habitaciones muy bien. En este pueblo se está habilitando, en junio del 98 ya estaba en marcha, la antigua estación del tren como albergue y centro de deportes de aventura. En Hontoria encontrareis dos atractivos añadidos (además del río Lobos y las cigüeñas) un puente romano muy interesante (construido, aprovechando como pilar, una gran piedra que cayó en el centro del río) y la primera picota (o rollo como llaman por aquí a los postes donde se ajusticiaban a los reos), de las muchas que encontramos más tarde. * La estación de tren más próxima se encuentra en
Soria, a tres o cuatro horas de bicicleta por la carretera nacional. El río Lobos discurre encajonado entre grandes farallones de piedra caliza que configuran el recorrido del cañón. Además de la gran belleza de sus paredes se añade la gran riqueza de fauna y flora que se encuentra durante todo el trayecto: sabinas, enebros, varias clases de pinos y abetos, buitres leonados, alimoches (quebrantahuesos), halcón peregrino, águila real y perdicera, búho real, gato montés, corzos, jabalíes, tejones etc. El cañón se prolonga durante unos 33 Km. entre los pueblos de Hontoria del Pinar y Ucero. Se pueden hacer varios recorridos con las bicicletas, pero con mucho,
el más espectacular es el que cruza por completo el cañón
de Hontoria a Ucero
sin embargo hay un punto muy importante antes
de aventurarse a cruzarlo de forma "integral": averiguar el
estado del cauce del río. Lo mejor, antes de aventurarse, es llamar
al centro de información de Ucero (Tel. 975/363564) para evitar
sorpresas desagradables ( entre Hontoria y Ucero, hay que vadear el río
unas 14 veces; y no es nada fácil cuando se encuentra crecido).
. Ante la imposibilidad de atravesar el cañón en su totalidad (habían caído mas de 25l/día. durante diez dias), decidimos "rodearlo" hasta llegar a Ucero. Atravesamos San Leonardo sin parar en él (hay restos de un castillo y algunas murallas) y nos dirigimos hacia Ucero. A unos 19 Km. llegamos al alto de La Galiana, un soberbio mirador desde la parte más alta de la pared caliza que da entrada al cañón. Descendemos por una carretera con fuerte pendiente y muchas curvas hasta llegar a la entrada del cañón. Como centro turístico que es, prepararos para encontrar un enorme parking de autocares y largas filas de escolares y jubilados que entran hacia la parte más fácil, y transitada, del cañón a partir de este punto está prohibido el acceso a vehículos de motor la pista discurre llana (y llena de gritos de críos) hasta la ermita de San Bartolomé. Al parecer se trata de una ermita templaria que formaba parte de una encomienda en el siglo XII; está rodeada de vegetación, meandros del río Lobos y unas grutas, francamente, espectaculares. A la entrada del cañón, encontramos un pequeño bar-restaurante bastante acogedor, donde no encontrareis ningún problema para descansar y comer algo, sea la hora que sea. Llegamos a Ucero, si disponéis de tiempo os aconsejo visitar su famoso castillo, según dicen templario. En este pequeño pueblo existen un par de casas habilitadas como centro de turismo rural. De Ucero hacia El Burgo no tendréis ninguna dificultad por una carretera casi llana, aunque la extensa vegetación que habíamos "disfrutado" hasta el momento comienza a esclarecerse. El Burgo de Osma es una ciudad que conserva, en bastante buen estado, algunas de las murallas que la circundaban. La oferta hotelera es bastante amplia: bares, restaurantes y hoteles abundan en ella. Nos "permitimos" el lujo de hospedarnos en un pequeño hotel de dos estrellas, inaugurado apenas hacia dos meses ( Hostal El Mirador). Las habitaciones son francamente buenas, eso sí, al precio de sus estrellas ¡claro!. El encargado del hostal hace las funciones de camarero-recepcionista y no posee demasiadas "tablas" en el arte de la hostelería; de carácter algo hosco y taciturno, accede después de algunas dubitaciones, a acomodar nuestras bicicletas en una pequeña terraza a la que accedemos a través de la ventana de nuestra habitación. Os recomiendo que, si llegáis con tiempo, indaguéis otros alojamientos alternativos. Cerca de la calle mayor pudimos ver una pensión, y al lado de la gasolinera, saliendo hacia Berlanga, encontrareis un edificio donde alquilan habitaciones: su nombre es "La Perdiz". Jornada 6 Antes de abandonar El Burgo, os recomiendo que dediquéis algunas horas por la mañana para hacer una visita guiada a la catedral es espectacular. En la misma catedral se organizan unas visitas guiadas, en nuestro caso por un arqueólogo, imprescindibles para poder asimilar mínimamente toda la mezcolanza de estilos que de otra forma pueden, facilmente, pasar desapercibidos. Entre toda la mezcla de capillas, capiteles, retablos y tumbas; podréis descubrir maravillas como: el beato de Liébana, la sacristía, los primitivos arcos árabes que se encontraron dentro de las mismas paredes (y allí se mantienen), la sala capitular y sobre todo el féretro del beato (Siglo XI) que mantiene sus paredes decoradas con relieves mostrando escenas de su vida (al estilo de un cómic, así nos lo comentó nuestro guía) y conservando sus colores naturales. Salimos del Burgo por la carretera de Soria hasta encontrar el desvío que nos conducirá a Berlanga. La entrada a Berlanga de Duero la efectuamos por su acceso más emblemático: la puerta Aguilera que nos permite penetrar a, lo que en otro tiempo fue, el recinto amurallado. Esta pequeña villa nos muestra parte de un esplendor de tiempos pasados: un rollo gótico (picota) del siglo XV, la colegiata del siglo XVI (monumento nacional desde 1931), la plaza mayor con una placa dedicada a su primer alcalde y señor: el Cid, la casa donde nació fray Tomás de Berlanga (descubridor de Panamá y las islas Galápagos), lo que queda del palacio de los duques de Frías, y su espectacular castillo, de origen musulmán, construido en el siglo X para la defensa de la región del norte. Aunque, hoy en día, Berlanga es una pequeña villa, su capacidad hotelera está muy bien estructurada: dispone de dos restaurantes, dos hoteles y, según se nos comentó, el ayuntamiento ha acondicionado un albergue (Ayto. de Berlanga 975/343011) que gestiona el propio consistorio. Nosotros nos decidimos por la posada Los Leones... excelente; de lo mejor del viaje. Buen alojamiento, buena comida y el trato magnífico. Os lo recomiendo. A unos 45 Km. se encuentra la estación de tren de Almazán. Desde Berlanga, iniciamos un recorrido circular que nos muestra, además de historia, unos bellos paisajes de la ribera del Duero. Gormaz: El mayor castillo de Europa (siglo X) con más de 1 Km. de perímetro, una necrópolis de la edad del hierro, un castro ibérico. Tajueco: alfarerías y talleres de cerámica. Andaluz: iglesia románica del siglo XII A unos 7 Km. de Berlanga llegamos, tras desviarnos a la derecha de la carretera, a la famosa ermita de San Baudelio. Esta construcción mozárabe sigue siendo todo un misterio para los historiadores ¿es una ermita o una mezquita?... hay quien sostiene que es una ermita sufí... pero con certeza nada se sabe. ¡no os la perdáis! Caltojar tiene una hermosa iglesia del siglo XII con un pórtico al estilo de las muchas iglesias del camino de Santiago, con la imagen del santo en el centro del tímpano. Antes de llegar a Rello, cruzamos por una carretera secundaria flanqueada a ambos lados por grandes paredes de caliza que sirven de refugio y nido a varias parejas de buitres leonados. Al llegar a la vista de Rello, la primera sensación es de desconcierto. Situado en un alto rocoso, lo único que se vislumbra desde la carretera es un gran recinto amurallado en un estado bastante precario: torres derrumbadas, brechas en las paredes de las murallas, refuerzos caídos.... al entrar en el pueblo, la impresión es distinta: pequeñas casas cruzadas por estrechas calles nos conducen hacia el centro de un pequeño y encantador pueblecito de 48 habitantes. En Rello se ha habilitado una casa de turismo rural con varias habitaciones y un pequeño mesón. Salimos de Rello por una larga y "muy agradecida" bajada hasta llegar a la entrada de Baraona. A la entrada de este pueblo encontramos una bifurcación; debemos tomar la dirección de Guadalajara que nos llevará hasta Atienza. Atienza es otra de las ciudades "cargadas" de historia. Actualmente cuenta con poco más de 400 habitantes, pero siglos atrás, cuando Catalunya contaba con 60.000 y Madrid con 2.000, llegó a tener hasta 10.000 vecinos. Fue una plaza fuerte de las más importantes, aquí se fraguaron algunas de las conspiraciones mas "sonadas" e incluso, como anécdota, es interesante conocer que si la casa de los Borbones aun permanece en este país, es por el papel que Atienza ocupó en la historia. Aun, hoy en día, se conservan partes de las cinco murallas que circundaban la ciudad, el castillo en lo alto de un altozano y algunas casas señoriales que, aun hoy, lucen los escudos y blasones en sus fachadas. De las 14 iglesias que se fundaron aquí, dos de ellas : la de San Bartolomé y la de San Gil, se han habilitado como museos de arte religioso y paleontología. A su buena colección de retablos, lienzos y estatuas (por cierto que conservan algunos exvotos muy interesantes), se añaden largas vitrinas llenas de fósiles y algunas piezas de arqueología. No hay dificultades de alojamiento en Atienza; nosotros optamos (de hecho así nos lo aconsejaron) por la fonda Molinero. Es una fonda de "las de antes", antigua pero limpia... y la cocina francamente buena y casera. Nos cedieron un garaje particular para "alojar" las bicicletas. A la entrada del pueblo hay una pequeña gasolinera donde, si necesitáis inflar los neumáticos, os pedirán "la voluntad". Salimos de Atienza dejando atrás los verdes paisajes para adentrarnos en una zona mas seca y árida. Antes de llegar a la pequeña villa de Imón, se vislumbra desde lo lejos el reflejo de sus salinas. Este pequeño pueblo fue de vital importancia, y causa de algunas escaramuzas durante toda la baja y alta edad media por la posesión de sus tierras salobres. Bañada por el cauce del río Salado, aun se conservan, sin uso en la actualidad, las piscinas y zonas de secado de la sal; Es interesante contemplar el entramado de pequeños canales y desagües que configuran toda esta actividad artesanal. A pocos quilómetros de Sigüenza, nos desviamos a la derecha para entrar en el pequeño pueblo de Palazuelos. El pueblo está construido en el interior de un recinto completamente amurallado. La estancia en Sigüenza nos transporta, gracias a nuestro buen sentido del humor, a una película surrealista. Escogemos como alojamiento una pensión catalogada con una estrella, aunque mejor seria decir "agraciada" con una estrella: la pensión Venancio.(Esta pensión figura en todos los catálogos del patronato de turismo de Guadalajara). La encontramos en una calle a la entrada del pueblo. En la fachada un rótulo, roto por más señas, nos indica su ubicación. Entramos por una gran, y desvencijada, puerta de madera de dos hojas de la que solo se puede abrir una. El interior es desolador: a la derecha una gran (y bastante cochambrosa) cocina llena de ...¿trastos? amontonados (eso si, los inquilinos nada tienen que ver con ella, es de uso privado), donde dejamos las bicicletas; a la izquierda un gran salón-comedor lleno de... ¿más trastos? (también de uso privado); en el primer piso un montón de habitaciones con viejas puertas cubiertas de infinitas capas de pintura; las camas con sábanas (limpias, eso si) con algunos remiendos y zurcidos, y un armario desnivelado por donde quiera que lo miremos... y al fondo del descansillo, una única sala de baño para todas las habitaciones. La sala de baño es ... ¡enorme! con una vieja bañera de hierro esmaltado, pies torneados y desagüe de plomo. Al utilizar la bañera, el agua se manifiesta en todo su esplendor: no hay siquiera una cortinilla; el desagüe de la bañera no funciona bien y comienza a llenarse, y el sifón de desagüe pierde agua por todos los sitios... pero no importa demasiado, como el suelo no esta nivelado, un pequeño riachuelo se comienza a formar y lentamente se dirige a la pared del fondo; el sanitario (asentado sobre un suelo inclinado) da la sensación de querer desprenderse de ti... y menos mal que fuimos avisados que el grifo del agua caliente estaba a la derecha. El propietario de la pensión es todo amabilidad, nos indicó donde poder comer bien y barato y se preocupó de informarnos del horario de trenes. Decidimos dar un paseo por la ciudad y sobre todo visitar su castillo... imposible, es parador nacional y solamente pueden entrar los clientes que se alojen en él. Decidimos visitar la catedral y, en la misma puerta, soy amonestado por un sacerdote de larga sotana por el hecho de llevar pantalón corto... al final se me concede el permiso de visita por el hecho de ser una hora con poco público... ¿o tal vez por haber pasado ante nosotros un caballero de aspecto nórdico que tambien,¡vaya por Dios! lleva pantalón corto?; al fin y al cabo todos somos turistas...¿no?. La visita a la catedral es muy aconsejable: la capilla del famoso "doncel
de Sigüenza", un retablo barroco con dos inmensas columnas salomónicas,
varias imágenes muy interesantes... y a la salida nos adentramos
por el centro histórico: calles empedradas, restos de murallas,
iglesias renacentistas, el antiguo barrio judío de calles estrechas
y complicadas.
Jornada 10 Con un recorrido de 12 quilómetros de longitud, es un ecosistema
excepcional. De hecho, algunos de los capítulos de la serie de
"El hombre y la tierra" fueron rodados aquí. Salimos de Sigüenza y nada más abandonar las últimas casas nos enfrentamos a una corta, pero agotadora, cuesta que nos lleva hasta la cima de una de las colinas que bordean Sigüenza. En lo alto comprobamos como el paisaje se vuelve cada vez mas árido; proseguimos por una pequeña carretera con escaso transito hasta llegar al desvío que nos conduce hasta Pelegrina. Iniciamos una fuerte bajada que nos conduce al inicio del cañón del río Dulce. Nada más llegar al pie de la primera casa de este pequeño pueblecito, tomamos un camino cimentado que a los pocos metros se convierte es una pista forestal que nos adentrará, marchando en paralelo al río, hasta el pueblo de La Cabrera. Este es un pequeño pueblecito rodeado por la densa vegetación del cañón. Se han aprovechado los canales, que partiendo del río, alimentaban a antiguos molinos, para utilizarlos como criaderos de truchas... algunas de ellas de tamaño considerable. Proseguimos el camino rodeados de agua, vegetación, grandes paredes rocosas y muchas aves; de la mayoría de ellas solo percibimos su canto, pero se dejan ver algunas bandadas de abejarucos, abubillas, martines pescadores y, como no, los grandes buitres leonados. Llegamos al pueblo de Aragosa, de 16 habitantes, y al final del cañón. De aquí, tomamos la dirección de Zaragoza y tras "sufrir" una larga y agotadora cuesta nos encaminamos, en un acto de masoquismo premeditado, a la autovía. Decidimos seguir esta ruta para evitar volver nuevamente a Sigüenza y con el convencimiento, así nos lo aseguraron, que en Alcolea del Pinar encontraríamos alojamiento. ¡Tremendo error!. A la entrada de Alcolea, a unos 2 Km., se encuentra un hotel de carretera... lo descartamos. Entramos en Alcolea y, tras preguntar, nos indican que varios años atrás, efectivamente había una fonda... pero la cerraron; solamente tenemos tres opciones: un hotel a la entrada, uno a la salida y otro en el mismo pueblo, al pié de la autovía. Nos decidimos por este que es el más cercano... Hostal de La Piedra... ¡fatal!; es el típico hotel de carretera donde son muy conscientes que difícilmente un cliente repetirá estancia por estar de paso... por tanto no se esmeran en atenciones; la comida carísima y mediocre: 1.750 por un plato de patatas guisadas con acelgas, dos huevos fritos con chorizo y un flan, 500 por un café con leche y un bollicao... y lo más increíble (que solo nos dimos cuenta al comprobar la factura) 400 por guardar las bicicletas en el garaje. Salimos de Alcolea retomando la autovía hasta encontrar el desvío a Medinaceli. Con alivio, a pesar del buen arcén, abandonamos la vía de los grandes camiones para enlazar con una carretera comarcal que nos lleva, por un trayecto prácticamente llano, a la nueva ciudad de Medinaceli que se encuentra a los pies de la línea del ferrocarril; sin embargo nuestro destino es el casco antiguo que se encuentra a unos 4 Km. de distancia y a unos 200 m. por encima nuestro. La carretera está en buen estado, pero eso si, con algunas cuestas bastante duras. La entrada a este pequeño pueblo ya presagia todo el interés que despertará en nosotros. A la entrada, un arco romano (el único con tres puertas de acceso: la central para los carros y los laterales para peatones), sigue al fondo el monasterio franciscano de Santa Isabel, y en el centro del pueblo la colegiata. El pueblo es una autentica preciosidad: calles amplias y empedradas, pequeñas plazoletas con jardines, grandes caserones con escudos, mosaicos romanos de reciente hallazgo, una plaza espectacular, murallas circundantes que aún conservan un arco de entrada árabe, las ruinas de un castillo árabe, un deposito de nieve de construcción árabe y las ruinas de una sinagoga judía. La sensación es de pulcritud. Este pequeño pueblo, turístico al fin y al cabo, esta bien surtido de infraestructura hotelera: varios restaurantes, oficina de turismo, un antiguo parador, un hostal y un albergue. Nos alojamos en el hostal, en la misma entrada del pueblo. La habitación excelente. Muy amablemente nos cedieron el uso de un garaje particular para las bicicletas. Si tenéis ganas de comer bien y, sobre todo cantidad, os aconsejo el restaurante El Mirador... nos sirvieron un chuletón impresionante y unas migas castellanas soberbias...¡regio! Salimos de Medinaceli por una tranquila carretera secundaria que alternando ligeras subidas y largas bajadas nos conduce, siempre rodeados por grandes extensiones de trigal, hasta el museo paleontológico de Ambrona. Este, mas que un museo, es un yacimiento a cielo abierto donde se siguen encontrando restos semi-fosilizados de grandes mamíferos que ocuparon la zona hace unos 60.000 años. Sigue desconcertando la gran cantidad de huesos, de distintas especies, mezclados unos con otros, con el interés añadido de diferentes útiles de caza, de unos 30.000 años de antigüedad, encontrados junto a ellos... hay varias hipótesis: una zona pantanosa, hacia donde dirigían a los animales en las partidas de caza... el remanso de un gran lago donde se encaminaban los animales enfermos para morir... una zona acuática donde fueron arrastrados, desde diferentes lugares, por la fuerza de las corrientes... Nada se puede afirmar con certeza, pero impresionan los colmillos de cinco metros de largo, los húmeros de mas de un metro de longitud, los grandes molares de casi cuarenta centímetros.... ¡No os lo perdáis!. A la salida de Alcuneza, a pocos quilómetros de Sigüenza, nos paramos a comer en un hostal al lado de la carretera, Hostal La Granja,. la comida es francamente buena y el precio muy correcto. Al llegar a Sigüenza nos encontramos con el "problema" de como pasar el tiempo hasta la hora de tomar el tren. Nos dirigimos a la oficina de turismo para averiguar donde podemos encontrar un garaje para "aparcar" las bicicletas durante unas horas... ¡no existe ningún parking público!. Decidimos "echarle cara" al asunto. Averiguamos que hay un hostal, el Hostal Motores, que tiene un garaje privado, así que, nos dirigimos a él y pedimos permiso para dejar las bicicletas hasta la hora de cenar, que naturalmente haremos allí... ¡ningún problema!. El menú no es nada excepcional, pero hemos conseguido unas horas
de tranquilo paseo sin necesidad de arrastrar a nuestros "caballos
de hierro" . Aquí encontarás información sobre como acercarte a la zona del viaje en tren, y también sobre el Parque natural del Río Lobos. ANEXO 1: el "placer" de viajar en tren. Viajar en tren con una bicicleta como equipaje puede ser cualquier cosa menos cómodo. Desde hace algún tiempo, RENFE ha decidido suprimir los vagones de equipaje en la mayoría de los trenes, así que nos vemos en la obligación de atenernos a una serie de normas que, más que facilitar, entorpecen la práctica del cicloturismo. De todos modos, la situación está ahora mucho mejor que años atras. En los trenes regionales, se impone un horario restringido para viajar con bicicletas, y además solamente aceptan dos por plataforma. En los trenes de largo recorrido, solamente se puede viajar con las bicicletas desmontadas y colocadas en el interior de unas bolsas especiales, y con la obligatoriedad de usar billetes de coche-cama. (+ información sobre estas normas) En el mercado existen unas bolsas diseñadas al efecto, pero que presentan un inconveniente a tener en cuenta: estas bolsas han sido diseñadas, como modelo standard, para ser utilizadas con bicicletas de carretera o montaña... y os podéis encontrar con el problema de tener que desmontar ambas ruedas en caso de utilizar bicicletas híbridas. En Barcelona, he podido localizar una tienda especializada que comercializan unas bolsas, de diseño propio, aptas para las híbridas. Solamente deberéis desmontar la rueda delantera, bajar el sillín y aflojar el manillar para desmontarlo. En este trayecto se pueden utilizar cinco estaciones de tren: Burgos, Soria, Sigüenza, Almazán y Arcos de Jalón. Si utilizáis, como nosotros, la estación de Sigüenza como punto final del trayecto, os aconsejo que reservéis los billetes con antelación. En la estación de Sigüenza no disponen de acceso directo a las reservas y, estas, deben ser confirmadas por fax desde la estación de Soria. A nosotros se nos informó que el tiempo de espera para la confirmación seria de unos 20 minutos... y se prolongó más de dos horas (tuvimos la mala fortuna de coincidir con el horario del desayuno....). Aunque se permita viajar con las bicicletas con billete de coche-cama, os encontrareis con otro "problema" añadido: si utilizáis el compartimento de literas, donde un reducido espacio es compartido por cuatro personas, os daréis cuenta que no hay espacio donde colocarlas... y es muy posible que el revisor os obligue a dejarlas en el pasillo, donde originaran problemas con los "transeúntes" y es muy posible que no os salvéis de algún desperfecto...cuando no algo peor. La solución es tomar billetes en un compartimento de dos camas. Por un "pequeño" aumento de precio, dispondréis de algo mas de 1´80 m. de largo por 1m. de ancho donde "acomodar" de pie a vuestros caballos de hierro. Los billetes Barcelona-Burgos y Sigüenza-Barcelona nos costaron (éramos dos) casi 50.000 ptas. Si sois mas de cuatro personas, una solución a tener en cuenta es el alquiler de una furgoneta a la ida y otra a la vuelta... será más económico pero os perderéis la "gran" experiencia de viajar en tren. Situado entre las provincias de Burgos y Soria, el Parque Natural del Cañón del Río Lobos es el hábitat de una gran variedad de especies tanto animales como vegetales. Casi un centenar de parejas de buitres leonados nidifican en sus farallones, erosionados por el viento y el agua. Desde Hontoria del Pinar se accede al Cañón por la zona llamada los Agualinos, que es la entrada al Cañón y es fácil de reconocer. En los meses de verano hace mucho calor y es recomendable llevar agua. La senda empieza en esta zona, a un lado y al otro del río. El río permanece seco desde la primavera hasta el invierno. A izquierda y a derecha se pueden observar gran cantidad de especies botánicas como el pino laricio (pinus nigra), pino negral (pinus pinaster), pino silvestre, sabina albar (juniperus thurifera), enebros (juniperus communis),etc., y una gran cantidad de especies vegetales que no podemos describir. En la zona burgalesa, la escasez de agua es evidente, según se avanza río abajo, la humedad se va notando cada vez más. Seguimos la senda y pasaremos por la famosa cueva de los Pellejeros, en la cual si observamos detenidamente el final de ella, podremos ver grabados que nos dejaron nuestros antecesores. Una vez visto esto, seguimos bajando hasta llegar a las dos hoces, este paraje se le llama así, porque allí se juntan los cauces del Río Lobos con Río La Prima. Seguimos la marcha y llegamos a otro paraje muy conocido por los lugareños, se trata de las Raideras, un anfiteatro de caliza horadado por grietas de las que sale gran cantidad de agua a presión en época de lluvias. Más adelante hay dos simas, una de 30 metros y la otra de 40 metros de profundidad, las cuales terminan en un pequeño lago con agua. Una alambrada marca el límite provincial Burgos-Soria. La primera buitrera está a continuación, en el paraje llamado Malvierto. Esta pared es de una altura aproximada de 50-60 metros ; se encuentra prácticamente desierta, en la cual se pueden ver varias cuevas con un amplio desarrollo. El cauce del río cada vez es mas ancho, y a partir de aquí empieza un camino que llega al Puente de los Siete Ojos. El Río Lobos reaparece y forma una pequeña charca, llamada los Pozuelos. Allí se pueden ver tilos, saúcos, sauces, mimbreras, en periodo de crecimiento. Un kilómetro abajo, encontramos agua potable, se trata de la fuente de la Canaleja, y al pie de la segunda buitrera del Parque. El buitre leonado es un animal extremadamente desconfiado, que nos vigila constantemente desde las alturas. El Parque cuenta con un comedero para ellos, donde los guardas llevan las reses muertas procedentes de los pueblos de la zona. También se alimentan en el comedero de Navas del Pinar, sobre todo la colonia que habita en el Pico de Navas (cota mas alta del Parque). Sin embargo, cuando no hay alimento los buitres son capaces de recorres hasta 70 kilómetros en busca de alimento, también se desplazan muchos de ellos a las Calderas de Palacios, en plena campiña para bañarse. El buitre leonado cría un solo pollo, de Febrero a Julio. El número de ejemplares en el Parque se haya en lento pero constante crecimiento desde hace algunos años. Los guardas ocultan celosamente el emplazamiento de los nidos, en previsión de las incursiones de quienes buscan los pollos. Más secreto si cabe, rodea la información referente a las parejas de águila real que aún quedan en el Cañón. El personal del Parque hace especial hincapié en que los visitantes no se acerquen a los nidos de los buitres, ni de otras especies, ya que su presencia puede asustar a estos, y la incubación puede ser abandonada. Los animales heridos son llevados al Centro de Recuperación de Especies Protegidas de la Junta en Burgos, por las Brigadas Móviles de Caza y Pesca. El río vuelve a llevar agua a partir del Puente de los Siete Ojos. Varios kilómetros mas allá se encuentra la ermita templaria de San Bartolomé, uno de los grandes misterios del Parque. El paraje que rodea la ermita impone respeto, en el anfiteatro calizo, se abre una gran gruta natural, con mas de 30 m de altura, por 100 m de recorrido. Desde la ermita hasta el final de la ruta sólo tenemos 2,5 km.,
en donde nos encontraremos con cientos de personas que visitan a diario
el Cañón. A partir de aquí, y ya bajando tenemos
dos opciones, la primera es bajar por la pista principal y llegar hasta
la zona del bar del Cañón; el inconveniente de esta es la
cantidad de coches que pasan y la cantidad de polvo que desprenden. La
segunda opción, se trata de coger una senda que parte desde la
ermita hasta el mismo lugar que la otra alternativa ,pasando siempre por
la sombra de los árboles. El Parque Natural del Río Lobos ocupa una superficie de 9.850 Has de terreno, repartidas entre las provincias de Burgos y Soria, y su recorrido es de 23 km., con dificultad baja-media. Fue declarado Parque natural en 1.985. Estructura geológica : la estructura del Cañón es consecuencia del intenso proceso kárstico sufrido por las rocas calizas que lo forman. A la acción de erosión mecánica y disolución del agua se une el desgaste producido por el viento e intervalos entre periodos secos y lluviosos. En el interior de los macizos se originan grutas a distintos niveles, algunas de ellas comunicadas entre sí, por profundas simas. Flora : Los diferentes estratos del terreno originan distintas asociaciones de vegetales. En la llanura : pino laricio, pino negral, pino silvestre, sabina albar, tomillos, cantueso, enebros, espliegos, aulaga ...... En arroyos y estanques, eneas, nenúfares, mentas acuáticas. En zonas de roca y derrubios móviles: saxifraga cuneata, teucrium lotrys, etc.... Información : El Centro de Interpretación de Ucero está
situado en la salida sur del Cañón, en la provincia de Soria.
Los visitantes pueden conseguir aquí folletos de informativos acerca
de la flora y fauna de este bello paraje, así como las normas de
uso. Cuenta con una biblioteca y una sala para proyectar videos y diapositivas.
Para mas información llamar al teléfono 975-363564 ; también
se puede obtener información a través de la Conserjería
de Medio Ambiente de Soria.
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